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domingo, 8 de febrero de 2015

Elogiemos a libros famosos V.


                           






  América cotidiana, grandiosa.



sábado, 7 de febrero de 2015

Siempre.






                                                    Die stille vor Bach








miércoles, 4 de febrero de 2015

Como, así, nada.






         Una décima de segundo



Homenaje.

                                       

                              Celebramos vivir (porque si):

                                    Tears in the rain



jueves, 22 de enero de 2015

Cruces banales.


Muchos años en Lisboa, más en Zaragoza y hasta hace poco desconocía unas curiosas ataduras entre estas ciudades: dos de los más importantes edificios religiosos de Lisboa se consagraron a la advocación de dos santos zaragozanos:

Diácono del obispo zaragozano Valero, San Vicente murió martirizado y sus restos terminaron, tras la toma de Lisboa por los cristianos, en una abadía que se levantó en la Alfama para acogerlos: San Vicente da Fora, Patrón de Lisboa, custodiados por la Orden agustina. En ese mismo barrio nació un tal Fernando Martim de Bulhoes e Taveira Azevedo que se convirtió en monje agustino estudiando allí con gran provecho, pasado el tiempo: San Antonio, el otro patrón de Lisboa.

La Iglesia de Santa Engracia, al lado de San Vicente, ahora Panteón Nacional, la fundó en 1568 la Infanta Doña María, hija del célebre rey Manuel I y sobrina de Carlos V, para acoger las reliquias enviadas desde Zaragoza.
Solo como detalle, en Zaragoza los custodios de las reliquias de la santa eran los Jerónimos, no hay que subrayar la importancia que tenían los mismos en Lisboa, ni el mimo que recibían como orden favorita de ambas coronas.

Como colofón, el primer Pentateuco impreso en su lengua original se realizó en un taller hebreo de Hijar, provincia de Zaragoza allá por el año 1486, los tipos utilizados en aquella imprenta acabaron, tras la expulsión, en otro taller hebreo ubicado en la Alfama de Lisboa.




domingo, 11 de enero de 2015

viernes, 9 de enero de 2015

sábado, 6 de abril de 2013

Resurrectio.

Morir no es más que la última oportunidad de ser consciente del valor de aquello que has vivido, de uno solo depende que no sea la única.



                                                   EJEMPLO

viernes, 22 de marzo de 2013

Saudade

Como voy a hablar de algo que es más intangible que la existencia divina o el nacimiento del Universo...,
Está allí y no en otros lugares, lo percibes por los sentidos y no son más que los últimos en llegar, toca alguna fibra interna y no sabes si surge del medio o de ti, ¿es una fórmula física que aun queda por despejar o una depresión postparto?. Como puedes, a su sombra, hacer recorridos espaciales con todos los sentidos a años de distancia sin tirar de memoria. A un lisboeta lo acusaron de bilocación por vivirla y era santo. Empezó con Lisboa y la desarrollas con otros espacios especiales; quiero creer que se debe a  la impronta que te marca el primer lugar, el principal; una especie de bautismo que te acompaña de por vida allá donde te sientas vivo; tiene efectos retroactivos, es una iniciación mistérica, distinta para cada epígono. Lo único cierto es que el eje se encuentra en donde muere el Tajo, o nace; la constante es la luz, ya lo dijo Cervantes:  "¡¡tierra, tierra!!, o más bien debiera decir: ¡¡cielo, cielo!!, pues debemos hallarnos en el lugar que llaman Lisboa". Quizás solo sea que ilumina, da sentido, a nuestro pasado y, por tanto, a nuestra vida. El sempiterno Oeste, palpándolo en plena vida, inmortalidad finita pero no por ello menos valiosa, al contrario, obrigados por ser sus víctimas. Es Vida, no medio; es la excepción, querido Taine. Eso nos salva.

jueves, 21 de febrero de 2013

Tiempo verbal: Futuro abierto. MMXIII

Asombro.



Mariposa
Mariposa del aire,
qué hermosa eres,
mariposa del aire
dorada y verde.
Luz del candil,
mariposa del aire,
¡quédate ahí, ahí, ahí!
No te quieres parar,
pararte no quieres.
Mariposa del aire
dorada y verde.
Luz de candil,
mariposa del aire,
¡quédate ahí, ahí, ahí!.
¡Quédate ahí!
Mariposa, ¿estás ahí?

F. G.  Lorca.
¿Verdad que si, Lucía, verdad que es Federico?.
Gracias por contármelo.

miércoles, 17 de octubre de 2012

viernes, 14 de septiembre de 2012

Silencio.




"...piedra desvergonzada que rueda por la llanura...". 

Aristóteles, libro segundo de la Poética.



miércoles, 11 de abril de 2012

Te recordamos Jorge.


                                                                   
                                      Buchenwald 11 de abril 1945                   




Seguimos elogiando "ergo"... leyendo.



No por ser los que aparecen en la tercera entrega son considerados de menor valor, ni mucho menos, como cualquier espíritu avezado distinguirá con un vistazo.








miércoles, 4 de abril de 2012

Subjetividad.

Turín, la ciudad menos italiana de Italia siguiendo el tópico, me recuerda a Ennio Morricone; para nada lo del museo del cine en la Mole Antonelliana. De los andares por sus calles me viene un recuerdo "post quem" de un tema suyo: Gabriel´s oboe y eso que, sus calles, eran lo más opuesto que yo he conocido a la selva. Creo recordar que fue en el año 2002: no en vano el tema se llama "Nella fantasia". Esos Elzevires , esos Piranesi y, sobre todo, esa edición italiana del viaje a Egipto de Denon, hojeándola como el bibliotecario del "boloño ese de las letras", con la misma ansiedad, sin guantes, aún a riesgo de sucumbir bajo el poder de mil escorpiones; esa noche dormí Feliz. Esa Sabana Santa, da igual el origen, te enfrentas cara a cara al Testimonio tantas veces estudiado y discutido y, humanamente, te derrumbas. Ese "Museo Egizio", primer fruto de la semilla de Champollion. En fin..., esos adoquines mojados que reflejaban una oscuridad luminosa. Vale la pena... y si, vi a Mastroianni.

martes, 27 de marzo de 2012

Gracias Tabucchi, saluda a Marcello.


"Sostiene Pereira que le conoció un día de verano. Una magnífica jornada veraniega, soleada y aireada, y Lisboa resplandecía...".







miércoles, 14 de marzo de 2012

Pippi.

Date este gustazo


Astrid Lindgren

Pippi Calzaslargas














  • Traducción de Blanca Ríos y Eulalia Boada
  • 316 páginas
  • Tapa dura // 14x21
  • ISBN: 978-84-938745-8-2
  • Ilustrador: Lilli Carré









13 COSAS DE BLACKIE BOOKS QUE TAMPOCO SON MUY IMPORTANTES

  1. Blackie Books es una editorial independiente con sede en Barcelona.
  2. Empezamos con el proyecto hace tiempo, pero los primeros libros salieron en octubre de 2009.
  3. "Blackie" era el nombre de una perrita que vivió hace tiempo, cuyo rasgo más destacable era que no quería morir. Al final murió, ya muy mayor, ciega, sorda y un poco apestosa, pero sobre todo legendaria.
  4. La perrita Blackie sale en el logo de la editorial, y su historia se cuenta en las guardas de nuestros libros.
  5. El nombre de la editorial es un homenaje a esa pretensión de inmortalidad de la perrita Blackie. Es lo mismo que pretendemos para nuestros libros, que sean inmortales.
  6. No nos interesa que algo sea novedad. Para nosotros lo "nuevo" no es sólo lo que se acaba de hacer, sino lo que acabamos de descubrir, o lo que ha cambiado de apariencia, o lo que pide una nueva interpretación, o lo que estaba escondido hasta ahora, o lo que simplemente desconocíamos. Todo es nuevo, siempre.
  7. Lo que nos mueve, de verdad, en Blackie Books, es el afán de compartir. Cuando algo nos gusta tanto, para nosotros compartirlo es una necesidad.
  8. Nos dejamos guiar por la belleza, que aunque la mayoría de veces duele (pregúntenselo, si no, a Stendhal) es la que nos permite seguir adelante.
  9. También somos defensores de la actitud. Cada libro de Blackie Books implica una actitud, un posicionamiento ante la vida. En Blackie Books intentamos hacerlo todo con esa actitud. Queremos vivir, y no ser vividos.
  10. En cuanto a los libros: no sabríamos explicarles hacia dónde va nuestro catálogo ni cuáles son los criterios que seguimos, pero estamos convencidos de que, de algún modo, y sin saber por qué, lo entenderán ustedes solos. Confiamos ciegamente en eso.
  11. Digamos que nuestra colección se explica por sí misma, a través de cada libro.
  12. Sí, seguro que ustedes encontrarán una definición mejor de "Blackie Books" de la que podríamos dar aquí. Guarden ese secreto.
  13. Ah, y lo que decíamos antes: compartir es la razón de todo esto. Compartan ustedes también, sigan esta cadena extraña.








miércoles, 29 de febrero de 2012

11 de abril.

El archipiélago del horror nazi.

El 11 de abril de 1945 –hace pues sesenta y cinco años– hacia las cinco de la tarde, un jeep del Ejército americano se presenta a la entrada del campo de concentración de Buchenwald.

Dos hombres bajan del jeep.

De uno de ellos no se sabe gran cosa. Los documentos asequibles son poco explícitos. Está establecido, en todo caso, que se trata de un civil. Pero, ¿por qué estaba allí, a la vanguardia de la Sexta División Acorazada del Tercer Ejército norteamericano del general Patton? ¿Qué profesión ejerce? ¿Cuál es su misión? ¿Es acaso periodista? ¿O, más probablemente, experto o consejero civil de algún organismo militar de inteligencia?

No se sabe a ciencia cierta.

Está allí, sin embargo, presente, a las cinco de la tarde de un día memorable, ante la puerta de entrada monumental del campo de concentración. Está allí, acompañando al segundo tripulante del jeep.

Éste sí está identificado: es un teniente, mejor aún, un Primer Teniente, un oficial de inteligencia militar asignado a la Unidad de Guerra Psicológica del Estado Mayor del general Omar N. Bradley.

Tampoco sabemos lo que pensaron los dos americanos al bajarse del jeep y contemplar la inscripción en letras de hierro forjado que se encuentra en la verja del portal de Buchenwald: Jeden das Seine.

No sabemos si tuvieron tiempo de tomar nota mentalmente de tamaño cinismo, criminal y arrogante. ¡Una sentencia que alude a la igualdad entre seres humanos, a la entrada de un campo de concentración, lugar mortífero, lugar consagrado a la injusticia más arbitraria y brutal, donde sólo existía para los deportados la igualdad ante la muerte!

El mismo cinismo se expresaba en la sentencia inscrita en el portal de Auschwitz: Arbeit macht frei. Un cinismo característico de la mentalidad nazi.

No sabemos lo que pensaron los dos americanos en aquel histórico momento. Pero sí sabemos que fueron acogidos con júbilo y aplauso por los deportados en armas que montaban la guardia ante la entrada de Buchenwald. Sabemos que fueron festejados como libertadores. Y lo eran, en efecto.

No sabemos lo que pensaron, no sabemos casi nada de sus biografías, de su historia personal, de sus gustos o disgustos, de su entorno familiar, de sus años universitarios, si es que los tuvieron.

Pero sabemos sus nombres.

El civil se llamaba Egon W. Fleck y el primer teniente Edward A. Tenenbaum.


Repitamos aquí, en el Appeliplatz de Buchenwald, sesenta y cinco años después, en este espacio dramático, esos dos nombres olvidados e ilustres: Fleck y Tenenbaum.
Aquí, donde resonaba la voz gutural, malhumorada, agresiva, del Rapportführer todos los días de la semana, repartiendo órdenes o insultos; aquí donde resonaba también, por el circuito de altavoces, algunas tardes de domingo, la voz sensual y cálida de Zarah Leander, con sus sempiternas cancioncitas de amor, aquí vamos a repetir en voz alta, a voz en grito si fuera necesario, aquellos dos nombres.

Egon W. Fleck y Edward A. Tenenbaum.

Así, maravillosa ironía de la historia, increíble revancha significativa, los dos primeros americanos que llegan a la entrada de Buchenwald, aquel 11 de abril de 1945, con el Ejército de la liberación, son dos combatientes judíos. Y por si fuera poco, dos judíos americanos de filiación germánica, más o menos reciente.

Ya sabemos, pero no es inútil repetirlo, que en la guerra imperialista de agresión que desencadena en 1939 el nacionalsocialismo, y que aspira al establecimiento de una hegemonía totalitaria en Europa, y acaso en el mundo entero, ya sabemos que en dicha guerra, el propósito constante y consecuente de exterminar al pueblo judío constituye un objetivo esencial, localmente prioritario, entre los fines de guerra de Hitler.

Sin tapujos ni concesiones a ninguna restricción mortal, el antisemitismo racial forma parte del código genético de la ideología del nazismo, desde los primeros escritos de Hitler, desde sus primerísimas actividades políticas.

Para la llamada solución final de la cuestión judía en Europa, el nazismo organiza el exterminio sistemático en el archipiélago de campos especiales del conjunto Auschwitz-Birkenau, en Polonia.

Buchenwald no forma parte de dicho archipiélago. No es un campo de exterminio directo, con selección permanente para el envío a las cámaras de gas. Es un campo de trabajo forzado, sin cámaras de gas. La muerte, en Buchenwald, es producto natural y previsible de la dureza de las condiciones de trabajo, de la desnutrición sistemática. Como consecuencia, Buchenwald es un campo judenrein.

Sin embargo, por razones históricas concretas, Buchenwald conoce dos periodos diferentes de presencia masiva de deportados judíos.

Uno de esos periodos se sitúa en los primeros años de existencia del campo, cuando, después de la Noche de Cristal y del pogrom general organizado, en noviembre de 1938, por Hitler y Goebbels personalmente, miles de judíos de Frankfurt, en particular, sonenviados a Buchenwald.

En 1944, los veteranos comunistas alemanes se acordaban todavía de la mortífera brutalidad con que fueron maltratados y asesinados a mansalva, masivamente, aquellos judíos de Frankfurt, cuyos supervivientes fueron luego enviados a los campos de exterminio del Este.

El segundo periodo de presencia judía en Buchenwald se sitúa en 1945, hacia finales de la guerra, en los meses de febrero y de marzo concretamente. En aquel momento, decenas de miles de supervivientes judíos de los campos del Este fueron evacuados hacia Alemania central por el SS, ante el avance del Ejército Rojo.

A Buchenwald llegaron miles de deportados escuálidos, transportados en condiciones inhumanas, en pleno invierno, desde la lejana Polonia. Muchos murieron durante un viaje interminable. Los que consiguieron alcanzar Buchenwald, ya sobrepoblados, fueron instalados en los barracones del kleine Lager, el campo de cuarentena, o en tiendas de campaña y carpas especialmente montadas para su precario alojamiento.

Entre aquellos miles de judíos llegados por entonces a Buchenwald, y que nos aportaron información directa, testimonio vivo y sangrante del proceso industrial, salvajemente racionalizado, del exterminio masivo en las cámaras de gas, entre aquellos miles de judíos había muchos niños y jóvenes adolescentes.

La organización clandestina antifascista de Buchenwald hizo lo posible para venir en ayuda de los niños y adolescentes judíos supervivientes de Auschwitz. No era mucho, pero era arriesgado: fue un gesto importante de solidaridad, de fraternidad.

Entre aquellos adolescentes judíos se encontraba Elie Wiesel, futuro premio Nobel de la Paz. Se encontraba también Imre Kertesz, futuro premio Nobel de Literatura.

Cuando el presidente Barack Obama, hace unos meses, visitó Buchenwald, le acompañaba Elie Wiesel, hoy ciudadano americano. Se puede suponer que Wiesel aprovechó aquella ocasión para informar al presidente de EE UU de la experiencia de aquel pasado imborrable, de su experiencia personal de adolescente judío en
Buchenwald.

En cualquier caso, me parece oportuno recordar aquí, en este momento solemne, en este lugar histórico, la experiencia de aquellos niños y adolescentes judíos, supervivientes del campo de Auschwitz, último círculo del infierno nazi. Recordar tanto a los que se hicieron célebres, como Kertesz y Wiesel, por su talento literario y su actividad pública, como a aquellos que permanecieron, sencillos héroes, en el anonimato de la historia.

Además, no es ésta mala ocasión para subrayar un hecho que se perfila inevitablemente en el horizonte de nuestro porvenir.

Como ya dije hace cinco años, en el Teatro Nacional de Weimar, “la memoria más longeva de los campos nazis será la memoria judía. Y ésta, por otra parte, no se limita la experiencia de Auschwitz o de Birkenau, Y es que, en enero de 1945, ante el avance del Ejército soviético, miles y miles de deportados judíos fueron evacuados hacia los campos de concentración de Alemania central.

Así, en la memoria de los niños y adolescentes judíos que seguramente sobrevivirán todavía en 2015, es posible que perdure una imagen global del exterminio, una reflexión universalista. Esto es posible y pienso que hasta deseable: en este sentido, pues, una gran responsabilidad incumbe a la memoria judía… Todas las memorias europeas de la resistencia y del sufrimiento sólo tendrán, como último refugio y baluarte, dentro de
diez años, a la memoria judía del exterminio. La más antigua memoria de aquella vida, ya que fue, precisamente, la más joven vivencia de la muerte”.

Pero volvamos un momento al día del 11 de abril de 1945. Volvamos al momento en que Egon W. Fleck y Edward A. Tenenbaum detienen su jeep ante el portal de Buchenwald.

Probablemente, si tuviera muchos años menos, acometería ahora una indagación histórica, una investigación novelesca acerca de estos dos personajes, investigación que abriría el camino de un libro sobre aquel 11 de abril de hace más de medio siglo, un trabajo literario en el cual ficción y realidad se apoyarían y enriquecerían mutuamente.
Pero no me queda tiempo para semejante aventura.

Me limitaré pues a recordar algunas frases del informe preliminar que Fleck y Tenenbaum redactaron dos semanas después, el 24 de abril exactamente, para sus mandos militares, informe que consta en los Archivos Nacionales de EE UU.

“Al desembocar en la carretera principal”, escriben los dos americanos, “vimos a miles de hombres, harapientos y de aspecto famélico, en marcha hacia el Este, en formaciones disciplinadas. Estos hombres iban armados y tenían jefes que los encuadraban. Algunos destacamentos portaban fusiles alemanes. Otros llevaban al hombro “panzerfausts”. Se reían y hacían gestos de furiosa alegría mientras caminaban… Eran los deportados de Buchenwald, en marcha hacia el combate, mientras nuestros tanques los rebasaban a 50 kilómetros por hora…”

Este informe preliminar es importante por varias razones. En primerísimo lugar, porque los dos americanos, testigos imparciales, confirman rotundamente la realidad de la insurrección armada, organizada por la Resistencia antifascista de Buchenwald, y que fue motivo de polémica en los tiempos de la guerra fría.

Lo más importante, sin embargo, al menos para mí, desde un punto de vista humano y literario, es una palabra de este informe: la palabra alemana panzerfaust.

Fleck y Tenenbaum, en efecto, escriben su informe en inglés, como es lógico. Pero cuando se refieren al arma individual antitanque, que se denomina bazooka en casi todos los idiomas del mundo, y en todo caso en inglés, recurren a la palabra alemana. Lo cual hace pensar que Fleck y Tenenbaum, el civil y el militar, son americanos de reciente filiación germánica. Y esto abre un nuevo capítulo de la investigación novelesca que me apetecería acometer.

Pero hay otra razón, más personal, que me hace importante la palabra panzerfaust, o sea, literalmente, “puño antitanque”. Y es que yo estaba, aquel día de abril de 1945, en la columna en marcha hacia Weimar, aquella columna de hombres armados, furiosamente alegre. Yo estaba entre los portadores de bazookas.

El deportado 44904, con en el pecho el triángulo rojo estampado en negro con la letra “S”, de Spanier, español, ése era yo, entre los jubilosos portadores de bazooka o panzerfaust.

Hoy, tantos años después, en este dramático espacio del Appeliplatz de Buchenwald. En la frontera última de una vida de certidumbres destruidas, de ilusiones mantenidas contra viento y marea, permítanme un recuerdo sereno y fraternal hacia aquel joven portador de bazooka de 22 años.

Muchas gracias por la atención.

Discurso leído por Jorge Semprún en la conmemoración de la liberación del campo de concentración de Buchenwald, en Alemania.